
¡Ay Dios! ,
ayer tuve que entrar en mi taller,
¡Qué pena penita pena!
Todo el invierno sin entrar, y se me ha puesto húmedo el techo y una pared; huele a cerrado mezclado con humedad y aguarrás, y hay moho. Casi lloro. (Casi parece que es el taller el que llora, creo que lloramos los dos a duo).
Me estoy haciendo a la idea de volver, a disfrutar de las noches de verano con las ventanas abiertas y el canto de los grillos de mi jardín, y yo descalza en mi taller trabajando, experimentando, y pasando por encima de la pesada de mi perra, que es como una alfombra de oso polar, y yo con la cara llena de churretes de tinta de mil colores, ¡anda que no!

Comenzaré por dar una manita de pintura, a todo lo estropeado pero primero dejaré que se airee y ventile unos días, luego quiero poner un aparato de aire acondicionado para poder estar también allí de día o por la tarde (el verano en Marbella es muy caluroso), y sobre todo, decidir si sigo estudiando o no; desde luego, si continuo, lo haré con solo un par de asignaturas, lo de este invierno ha sido agotador, y además ha hecho un tiempo infernal, todo un mérito el no haber faltado a clase, a base de hacerme 120 km diarios que… (Gracias a mi amiga Paloma he ido en coche, si no, hubiera sido peor, autobuses y doble madrugón) Soy muy cumplidora en ese aspecto, digo en lo de no faltar, pero otra cosa es aprobar

Me duele un poco haber estado tan liada, tan ausente de mis cosas de Arte, porque he tenido que dejar de hacer unas para poder hacer otras, si estudio no puedo pintar, y si pinto no puedo estudiar, es demasiado tener que renunciar a hacer cosas que no sabes si volverás a tener la inspiración o las ganas de hacer, y sobre todo las oportunidades de exponer.
Pero no me arrepiento de nada, he aprendido muchas cosas, he conocido mucha gente, compañeros maravillosos, jóvenes muy maduros, profesores sacrificados y exigentes y he aprovechado el tiempo en hacer algo por mí y para mí.

En esta faceta, me he conocido un poco más a mí misma, es bueno a veces, cambiar el decorado de tu vida, el escenario, y los actores, el reparto de papeles, atreverse a la aventura de hacer cosas que nunca has hecho, y ver que en todas partes cuecen habas, en todas partes hay gente que se cree por encima de los demás, y que también hay héroes, me ha gustado de mi misma saber que soy un junco, flexible o duro, según convenga a la situación, me ha gustado ser como soy, descubrirme en aspectos que no conocía de mí, saber que soy capaz de dar, de ser generosa, y también que soy capaz de decir las cosas muy claritas en un momento dado y bueno también de pedir perdón.( Un pedazo de junco sin abuela) ¡jajajaaaaaaa!

Y algo muy importante, es no dejarse llevar por la primera impresión que te produce una persona, a veces nos equivocamos y nos cerramos a conocer a alguien maravilloso, que en los momentos más duros y críticos cual Quijote se arriesga y te lanza una cuerda que te saca de las arenas movedizas, alegando como Acuarius, “que el ser humano es extraordinario”
Pues sí que lo es, y al contrario también.

Estas fotos no son de mi taller.