domingo, 1 de marzo de 2009

También se necesita Arte para ser camarero



Estaba visitando un importante museo de Málaga, en la exposición de un afamado pintor de cúpulas , y me encontré a una compañera de clase de la Universidad, una chica jovencísima que trabajaba allí; la saludé y le pregunté que como que trabajaba allí, y que como hacía para combinar su horario con las clases de Historia del Arte, y me comentó, que no le costaba mucho porque ella ya había estudiado Historia y otra cosa más… algo relacionado con museos, y pensé que si de verdad tenía ya una carrera, ese trabajo me pareció poca cosa para ella, pensé que merecía algo mejor, aunque luego reflexioné y me pareció bien que las personas que estaban guiándonos en la visita al museo estuvieran preparadas.

Luego en la librería del museo, donde compre algunos libros, también charlando con los encargados, resulta que todos eran licenciados y me ayudaron a elegir los libros adecuados que estaba buscando.

Pero al llegar a la cafetería, cansada y muerta de sed, deseando tomar algo fresco, me encontré que el personal, pasaba olímpicamente de los clientes, ni te miran, ni se acercan, ni te retiran el servicio que tienes en la mesa de un cliente anterior; entonces recordé mis anteriores visitas a este museo, y que me ocurrió lo mismo en la cafetería, y recordé, las visitas a ferias de Arte, en Madrid, y en otras ciudades, y me di cuenta de que el tema de Hostelería falla en estos sitios, ¿Por qué? No tengo ni idea, pero cuando veo el modelo: chicos jovencitos, camiseta negra pegadita al cuerpo y delantal hasta los pies me echo a temblar, ya sé que hay que esperar de veinte minutos a media hora para que te sirvan, porque están muy ocupados charlando entre ellos y pueden pasar por delante de tu mesa sin nada en las manos dos o tres veces ante tu desesperación y no retiran el servicio ni te preguntan si vas a consumir algo.
Cuando por fin consigues que te atiendan, no te ofrecen casi nada, quitando las bebidas, algunos frutos secos o unas patatitas, pero eso sí, menuda clavada en la cuenta, para que te acuerdes bien y no vuelvas.

Yo me pregunto, ¿Por qué no ponen también personal adecuado en estos sitios? Estoy segurísima que la forma que llevar este local da perdidas y con personal adecuado, daría beneficio y sobre todo buena imagen; el final feliz de tu visita al museo.
Y…, es que soy del gremio de hostelería, me he criado entre fogones, barras de bar, camareros, lo llevo en la sangre y no todo el mundo está licenciado en esto, hay que tener muy buena memoria, reflejos, interés, saber dar acogida, amabilidad, simpatía, graciaaaaaaaaaaaa, y algunas asignaturas más, que hay que aprobar, en este mundo, no solo ponerse el delantal largo.